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Los avances en ciencia y tecnología del 2012

Tech

2 de enero 2013, 1:13PM. Por Alicia Arámbula

2012 fue un año memorable en ciencia y tecnología

Nuevo año, nuevos retos. Esto aplica de manera especial al ámbito científico, ya que el 2012 fue un periodo que destacó, en lo referente a los avances en ciencia y tecnología, con logros impresionantes que indudablemente repercutirán en la forma como las generaciones futuras entiendan su entorno. En lo personal me maravilla cómo el ser humano es capaz de, literalmente, tocar el cielo y rebasar las fronteras del macro y microcosmos impulsado por su curiosidad y afán de aventura.

A continuación, un breve recuento de algunas de las noticias que en 2012 nos hicieron abrir los ojos y comentar, en la sobremesa, en la oficina o en el chat: “¿Viste…?”. Fue un gran año, y en 2013 las metas en cuanto a ciencia y tecnología son, por lo tanto, mucho más altas.

 

El salto de Felix Baumgartner

Ya antes de su histórico salto desde la estratósfera el 14 de octubre de 2012, el paracaidista austriaco Felix Baumgartner (43 años) había roto récords mundiales, como el de 1999, cuando realizó el salto más alto en paracaídas desde un edificio, específicamente desde la azotea de las Torres Petronas, en Malasia. Desde 2010, Baumgartner empezó a trabajar con un equipo de científicos y con el patrocinador Red Bull con el objetivo de lograr el salto en caída libre desde la máxima altura que hubiera intentado un ser humano (y -desde luego- no morir en el intento).

¿Cuántos récords mundiales rompió o impuso en esa ocasión? Al menos tres: 1) El del salto en caída libre desde la máxima altura hasta entonces (128,000 pies, es decir, 39,000 metros); 2) En su caída libre, alcanzó una insólita velocidad de 833.9 mph (1,342 km/h), superando así la barrera del sonido; 3) La mayor audiencia concentrada en línea para ver su salto en vivo desde YouTube (más de ocho millones de usuarios al mismo tiempo).

La tecnología que hizo posible el salto de Felix Baumgartner es igualmente asombrosa: la cápsula aeroespacial Stratos, que pesa poco más que un Beetle de Volkswagen (muy ligera para los estándares de esta maquinaria), hecha de fibra de vidrio y una aleación de acero, con aislante de espuma; el traje presurizado que le permitió soportar temperaturas y presiones extremas, sin estorbar su movilidad ni visibilidad, y un visor diseñado para no empañarse ni helarse; un contenedor en el pecho donde se registraron los datos relacionados con altitud, velocidad, y donde se ubicó el GPS que permitía localizarlo y la cámara que documentó la caída desde su perspectiva; desde luego, las cámaras de alta definición en el interior de la cápsula, además de tres cámaras de alta resolución y tres cámaras de cinematografía digital, así como una cámara adaptada en cada muslo. Estas cámaras estaban protegidas con estuches llenos de nitrógeno para soportar impactos, y contaban con filtros especiales para refractar el intenso brillo del sol.

 

El vehículo espacial Curiosity en Marte

Ya no digamos hacer posible que este vehículo de dos toneladas de peso circulara por la superficie de Marte sin fallas y sin pérdida de partes; tan sólo concretar su aterrizaje, el 6 de agosto, fue una hazaña titánica que involucró un paracaídas supersónico y una grúa especial. A continuación, el Curiosity se dedicó a cumpir con la misión para la que fue diseñado: tomar fotografías y enviarlas instantáneamente a la base de operaciones en la Tierra, recolectar objetos y evidencia de que en el planeta rojo alguna vez hubo agua y quizá vida.

El Curiosity será el punto de partida para el desarrollo de un nuevo vehículo de exploración espacial en 2020, después de lo cual se evaluaría enviar, de nuevo, astronautas al espacio exterior.

 

La detección del bosón de Higgs

Mal llamada “partícula de Dios”, el bosón de Higgs es un componente de un campo invisible (el “campo de Higgs”), del cual supuestamente se desprende la masa de toda la materia del universo, y que en consecuencia explicaría la formación del mismo (sería el equivalente a la evolución biológica). En julio, “científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés) informaron haber descubierto una nueva partícula subatómica que bien podría ser el esquivo bosón de Higgs o ‘partícula de Dios’, partícula crucial en la formación del universo”, según afirmó, en su momento, el sitio ibTimes. Lo anterior fue posible gracias a experimentos realizados en el Gran Colisionador de Hadrones, el acelerador de partículos más grande del mundo. De esta manera, ciencia y tecnología se unen para explicar el origen del universo.

 

Con información de CNN TechExamineribTimes.

Imágenes: The SupersliceNerve RushWikimedia Commons, ibTimes.

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